El Papa y el presidente de Madagascar plantan un árbol de baobab

El Papa y el presidente de Madagascar plantan un árbol de baobab
Al término del encuentro entre el Papa Francisco y el presidente Andry Rajoelina, ambos se dirigieron al jardín exterior donde el Papa Francisco plantó un árbol de baobab, en la ciudad de Antananarivo.

Al final de la reunión con las autoridades de Madagascar el sábado por la mañana (07/09), en el jardín del Edificio de la Ceremonia, el Papa Francisco y el Presidente Andry Rajoelina plantaron un árbol en memoria de la visita, mientras que dentro del edificio un coro de niños cantaba una canción.

El árbol plantado por Bergoglio y el Presidente Rajeolina es un baobab. Ambos pusieron tierra roja a su alrededor. El baobab es un árbol que crece en condiciones climáticas extremas.

«He venido como un sembrador de paz y esperanza: ¡que las semillas sembradas en esta tierra den frutos abundantes para el pueblo malgache! Que el Señor los bendiga a todos. Es la frase escrita a mano en francés, momentos antes, y firmada por el Papa Francisco en el Libro de Honor durante su visita al Palacio Presidencial de Madagascar y al Jefe de Estado Rajoelina.

El baobab, la madre del bosque
El baobab es también llamado «reniala» (madre del bosque) en malgache y es un árbol que puede vivir varios siglos. En algunas regiones de África es considerado un árbol sagrado. En Madagascar existen seis especies.

El baobab africano es un árbol de tronco grande, con forma de botella o irregular y lleno de nudos. Su altura puede oscilar entre los 5 y 30 m, y el diámetro de la copa supera los 11 m. La corteza es lisa y la madera fibrosa, donde almacena agua. Las hojas solo brotan en la época de lluvias, en verano en el hemisferio sur y en invierno en el hemisferio norte.

El baobab se origina del árabe que significa traducido al español “padre de muchas semillas”, en cambio su nombre científico, Adansonia tiene un origen francés llamado Michel Adanson, el cual utilizo su apellido para llamar a este género de especies.

Se tiene que hacer mención de que la forma de botella, los baobabs la adquirirán cuando se encuentren en su etapa de madurez la cual va a llegar cuando tengan unos doscientos años. Existen algunos baobabs que a medida que van llegando a la madurez se van ahuecando, lo que los hace unos grandes contenedores en los que se puede almacenar unos 6.000 litros o más de agua.

Si se dan las condiciones adecuadas con respecto al suelo (preferiblemente que sea suelo arenoso) que tengan un clima templado y además que tengan lluvias que se encuentren entre los 300 a 500 mm anuales pueden llegar a vivir entre los 800 y los 1000 años e incluso más.

En la actualidad están muriendo muchos baobabs, lo que los sitúa como especie en peligro de extinción.

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Fuente: Vatican News

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