México: Obispos pedirán perdón por abusos cometidos por los conquistadores

México: Obispos pedirán perdón por abusos cometidos por los conquistadores
En una conferencia de prensa el 15 de octubre, Monseñor Cabrera López, Arzobispo de Monterrey afirmó: “Como presidente de la Conferencia Episcopal puedo decir que haremos un pronunciamiento, una declaración a su debido tiempo, pidiendo perdón por los abusos cometidos por los conquistadores, sabiendo que la fecha para hacerlo es el próximo año, 2021, en el marco del 200 aniversario de la realización de la independencia”.

Monseñor Rogelio Cabrera López, Presidente de la Conferencia Episcopal Mexicana (CEM) y Arzobispo de Monterrey, ha asegurado al Presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, que la Iglesia pedirá perdón por los abusos cometidos durante la conquista de América, hace 500 años, y lo hará en 2021.

Según informa Aciprensa, el Presidente de México, en una carta llevada al Vaticano por su esposa, Beatriz Gutiérrez Müller, el 10 de octubre, escribió al Santo Padre expresando que “la Iglesia Católica, la monarquía española y el Estado mexicano deben ofrecer una disculpa pública a los pueblos originarios que han sufrido las más vergonzosas atrocidades, el saqueo de sus propiedades y sus tierras, para ser subyugados”.

Pedir perdón a los pueblos originarios
Al respecto, en una conferencia de prensa el 15 de octubre, Monseñor Cabrera López afirmó: “Como presidente de la Conferencia Episcopal puedo decir que haremos un pronunciamiento, una declaración a su debido tiempo, sabiendo que la fecha para hacerlo es el próximo año, 2021, en el marco del 200 aniversario de la realización de la independencia”.

“Queremos hacerlo, pero también queremos trazar un camino por nosotros mismos, como siempre lo hemos hecho por el bien de los pueblos originarios”, dijo el presidente de la CEM.

Una larga historia de sufrimiento
Asimismo, el Arzobispo de Monterrey añadió que “naturalmente, las personas y las instituciones debemos saber pedir perdón”, y subrayó que los pueblos indígenas tienen una larga historia de sufrimiento: “Ellos, no sólo durante la conquista, sino a lo largo de los siglos y hasta el día de hoy, han visto sus derechos pisoteados”.

“Sin duda hay acontecimientos dolorosos y trágicos, como la conquista de Tenochtitlan, la actual Ciudad de México, pero incluso en los últimos tiempos hay problemas que lastiman la mirada, que oscurecen el paisaje. Está el caso de Ayotzinapa. Y así hemos podido enumerar muchos otros acontecimientos que han roto la comunión, la comunidad humana”, destacó el prelado, recordando la desaparición de 43 jóvenes en la ciudad de Ayotzinapa en el Estado de Guerrero en 2014.

Hacia el camino de la reconciliación
“La Iglesia Católica en México”, dijo, “está siempre dispuesta no sólo a pedir perdón, sino a tener siempre una memoria penitencial para seguir este camino de reconciliación”.

El presidente de la CEM también recordó que “los Papas ya lo han hecho en su tiempo”, pero igualmente “nos corresponde a nosotros asumir esta responsabilidad” de pedir perdón.

Los Papas pidieron perdón
El Papa Juan Pablo II, en la República Dominicana, afirmó la necesidad de “reconocer con toda sinceridad los abusos cometidos, debido a la falta de amor por parte de aquellas personas que no pudieron ver en los nativos de sus hermanos, hijos del mismo Dios Padre”, pidiendo, “en nombre de Jesucristo, como Pastor de la Iglesia”, “perdonar a los que los habían ofendido, perdonar a todos aquellos que durante estos quinientos años han sido causa de dolor y sufrimiento para sus antepasados y para ellos”.

El Papa Benedicto XVI reconoció en la Audiencia General, a su regreso de su viaje apostólico a Brasil, que “la memoria de un pasado glorioso no puede ignorar las sombras que acompañan la labor de evangelización del continente latinoamericano: no es posible olvidar los sufrimientos e injusticias infligidos por los colonizadores a los pueblos indígenas, a menudo pisoteados en sus derechos humanos fundamentales. Pero la debida mención de tales crímenes injustificados no debe impedirnos reconocer con gratitud la maravillosa labor realizada por la gracia divina entre esos pueblos en el curso de estos siglos”.

Donde hubo pecado sobreabundó la gracia
El Papa Francisco, por su parte, dijo en Bolivia:

«Se han cometido muchos pecados graves contra los pueblos originarios de América en nombre de Dios. Mis predecesores lo reconocieron, el CELAM, el Consejo Episcopal Latinoamericano, lo dijo, y yo quiero decir lo mismo. Al igual que San Juan Pablo II, pido que la Iglesia “se arrodille ante Dios y pida perdón por los pecados pasados y presentes de sus hijos” (Bolla Incarnationis mysterium [29 de noviembre de 1998], 11: AAS 91 [1999], 140). Y quiero decirles, quiero ser muy claro, como lo fue San Juan Pablo II: Humildemente pido perdón, no sólo por las ofensas de mi propia Iglesia, sino por los crímenes contra los pueblos indígenas durante la llamada conquista de América. Y junto con esta petición de perdón, para ser justos, también pido que recordemos a miles de sacerdotes y obispos, que se opusieron firmemente a la lógica de la espada con la fuerza de la Cruz. Hubo pecado, hubo pecado y abundante, pero no pedimos perdón, y por ello ahora pedimos perdón, pero allí, donde hubo pecado, donde hubo abundante pecado, sobreabundó la gracia a través de estos hombres que defendían la justicia de los pueblos originales».

También les pido a todos ustedes, creyentes y no creyentes por igual, que recuerden a tantos obispos, sacerdotes y laicos que han predicado y predican la Buena Nueva de Jesús con valor y dulzura, respeto y en paz – he dicho obispos, sacerdotes y laicos; no quiero olvidar a las Hermanas, que caminan anónimamente por nuestros barrios pobres llevando un mensaje de paz y bondad -, que en su paso por esta vida han dejado conmovedoras obras de promoción humana y de amor, muchas veces junto a los pueblos indígenas o acompañando a los movimientos populares hasta el martirio”.

Meditar sobre el pasado para cambiarlo
Además, Francisco, en 2016, en San Cristóbal de las Casas, pidió una vez más perdón “por nuestros pecados actuales, que dependen de nosotros”. En lugar de seguir amenazando y discriminando a los pueblos originarios, démosles el calor que Dios mismo les ha dado”.

Monseñor Cabrera López, finalmente, concluyó recordando cómo las instituciones gubernamentales son herederas, aunque se distancien, del pasado, “así como nosotros somos herederos de un pasado sobre el que debemos meditar, que debemos interpretar y sobre todo debemos cambiar”.

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Fuente: Vatican News

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