Homilía del 18 de Febrero de 2021: Evangelio y Palabra del Día

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LECTURA DEL DÍA


Del Libro de Deuteronomio 30, 15-20

Esto dice el Señor: “Mira: Hoy pongo delante de ti la vida y el bien o la muerte y el mal. Si cumples lo que yo te mando hoy, amando al Señor tu Dios, siguiendo sus caminos, cumpliendo sus preceptos, mandatos y decretos, vivirás y te multiplicarás. El Señor, tu Dios, te bendecirá en la tierra donde vas a entrar para poseerla. Pero si tu corazón se resiste y no obedeces, si te dejas arrastrar y te postras para dar culto a dioses extranjeros, yo te anuncio hoy que perecerás sin remedio y que, pasado el Jordán para entrar a poseer la tierra, no vivirás muchos años en ella.

Hoy tomo por testigos al cielo y a la tierra de que les he propuesto la vida o la muerte, la bendición o la maldición. Elige la vida y vivirás, tú y tu descendencia, amando al Señor tu Dios, escuchando su voz, adhiriéndote a él; pues en eso está tu vida y el que habites largos años en la tierra que el Señor prometió dar a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob’’.


EVANGELIO DEL DÍA


Evangelio según Lucas 9, 22-25

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Es necesario que el Hijo del hombre sufra mucho, que sea rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, que sea entregado a la muerte y que resucite al tercer día”.

Luego, dirigiéndose a la multitud, les dijo: “Si alguno quiere acompañarme, que no se busque a sí mismo, que tome su cruz de cada día y me siga.

Pues el que quiera conservar para sí mismo su vida, la perderá; pero el que la pierda por mi causa, ése la encontrará. En efecto, ¿de qué le sirve al hombre ganar todo el mundo, si se pierde a sí mismo o se destruye?’’


HOMILÍA DEL PAPA FRANCISCO


« No se puede servir a dos señores, a Dios y a las riquezas ». Al comienzo de la Cuaresma, la Iglesia nos hace leer, nos hace escuchar un mensaje que podríamos titular “el estilo cristiano”: No podemos pensar en la vida cristiana fuera de este camino de Jesús. Siempre delante de nosotros se nos propone este camino que Él hizo primero: el camino de la humildad, el camino también de la humillación, de aniquilarse a sí mismo, que siempre nos conduce a resucitar. En efecto, este camino es fatigoso. El estilo cristiano, sin la cruz, no es cristiano, y si la cruz es una cruz sin Jesús, no es cristiana. El estilo cristiano toma la cruz con Jesús y sigue adelante. No sin la cruz, no sin Jesús. Y este estilo de libre renuncia cristiana nos salvará, nos dará alegría y nos hará fecundos, porque este modo de negar a nuestro yo posesivo es para dar vida, es un camino que va en la dirección opuesta porque me libera del egoísmo, y del deseo de acapararme todos los bienes sólo para mí propio beneficio. Este camino me abre a compartir los dones de Dios con otros, porque ese camino de aniquilación que Jesús recorrió, ese camino era para dar vida. El estilo cristiano es precisamente este estilo de libertad, de humildad, de alegría y de mansedumbre para dar vida.

(Homilía Santa Marta – 6 de marzo de 2014)


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